Pongámonos publicitarios de entre casa:

– Compré este limpiador de pisos.

– Parece chimbo

– Pero estaba de oferta, vale la mitad y es lo mismo!

– Sí pero es “tapa amarilla”.

Asombrado por el comentario miro la botella y veo que su tapa es violeta. No entiendo. 

– Es violeta, fragancia lavanda dice acá. 

– Sí, pero es tapa amarilla.

¿Qué es tapa amarilla? Es como una NO marca. En Argentina le decimos “segundas marcas” a aquellas que son aparentemente iguales pero sin sus costos de marketing, publicidad, diseño, packaging. Sucedáneos pero no, no son sustitutos, son la misma cosa. Me puse a investigar y sí, efectivamente esa es la historia.

Las cadenas de supermercados de Venezuela vendían productos de limpieza con marcas de las grandes compañías multinacionales como Unilever, Johnson, Procter… con precios cartelizados. Pero un buen día a alguien se le ocurrió hacer lo mismo pero más barato y diferenciarlo por el color de sus tapas. 

Acá lo conocimos más tarde como “marca propia”. El mismo producto que la cadena de supermercados encargaba al mismo fabricante y vendiéndolo casi al costo. 

Los supermercados empezaban a competir contra las marcas que ellos mismos vendían, porque vieron en el abuso de precios una oportunidad. Así aparecieron los productos Día, Carrefour, Jumbo.  “Pindonga y Cuchuflito“, diría nuestra Presidenta oportunamente.

Hicieron lo que los fabricantes ya hacían con sus “segundas marcas”, cigarrillos de la misma empresa pero que costaban la mitad, atún de otra marca, la leche La Serenísima costaba el doble que la Armonía, aunque era la misma. 

Tapa amarilla resultó ser finalmente una marca. Fabricaba lo mismo. No tenía los costos del mercadeo pero era igual. Tenía una fábrica humilde en Maracay y se mudaron a La Victoria (Venezuela). Pensé que Alé la conocía porque su familia es de ahí, pero no. Tapa Amarilla ya es una marca instalada y exitosa por honesta. 

La propia tapa amarilla.